2/20/2017

Promesas sobre el bidet

"Pablo:

Hoy es tu cumpleaños, y te pienso más que nunca. Se me había ido la costumbre de escribirte cartas, pero hoy siento que lo necesito. Pasaron diez años. Seguís siendo mi hermano mayor aunque tengo ocho años más que los que tenías vos cuando te fuiste. Por favor, tengo que dejar de usar analogías berretas. La palabra es muerte. "Desde que te moriste", sería la frase.

Hoy estoy triste. En el trabajo me están por echar, mi novio es un idiota que no sé qué quiere y la facultad cada vez me convence menos. ¿Viste esos días en que sentís que todo está mal? ¿Vos cómo te sentís? ¿Sienten algo los muertos? Necesito hablar con vos, Pablo. Necesito que me digas alguna palabra mágica que soluciones todo, como cuando éramos chicos.

Todavía me acuerdo del juego de pasarnos notas por abajo de la puerta. ¿Qué habrá hoy donde estaba tu habitación? Hace muchos años no voy a casa. No puedo. A mamá cada vez la veo menos. A papá nunca lo vi, ni vos tampoco. Pero eso ya no lo sabés. ¿Qué habrá hoy donde ayer estabas vos? Hoy no hay nada, Pablo. ¿Qué hay en la muerte, hermano? No hay nada más allá, ¿no?

¿A quién carajo le estoy escribiendo?

Te beso, a la distancia eterna.

Lucía".

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Y mientras ella duerme, una nota se desliza por debajo de la puerta. Una nota que, en unas horas, le va a salvar la vida.

"Te prometo que todo va a estar bien".



1 comentario:

BarbiSch dijo...

"Necesito hablar con vos, Pablo. Necesito que me digas alguna palabra mágica que soluciones todo, como cuando éramos chicos."

:)