12/15/2016

Un buen recuerdo

Cuando entraste al velorio me sonreí. Se me aceleró el corazón como a un nene que está enamorado de su compañera y ella se le sienta al lado. Te había dicho que no importaba, que no hacía falta que vengas.

—Quiero mucho a tu prima, quiero estar con ella en este momento.

Y yo quería que vengas, pero siempre tiro para el lado contrario. La abrazaste y lloraron juntas, después se sentaron y hablaron un rato largo. Se rieron. Me puso contento que mi prima pueda reírse en un momento así. Yo me senté cerca de ustedes. Hablamos los tres. Mi prima dijo que me iba a dejar el departamento el mes que se va de viaje, que le tenía que regar las plantas. Y vos hacés esos chistes que hacés siempre, y los tres nos reímos.

¿Se da por sobreentendido que las plantas se van a morir? ¿Todo lo que tengo que cuidar se muere?

Después nos quedamos solos. Yo me ataba las manos para no acariciarte. Y hablamos de nosotros. Me dijiste que estabas mejor, que fue buena decisión no hablar más. A mí me gustaba hablarte, pero me dijiste que te daba esperanzas y preferías que no. Te respeté. Me contaste que estás por terminar, que te falta un final y listo. Me puse contento. Te conté, en voz baja, lo que me pasó. El dolor en el riñón, los calambres en el estómago. Vomitar sangre. Te asustaste y me retaste. Te prometí que iba a ir al médico cuando los dos sabemos que no voy a ir.

Y se nos acabó el tiempo, así como así. Te acompañé hasta el auto. Revisé el agua porque me dijiste que sobrecalentaba. Te di un abrazo hermoso. Nos dimos un abrazo hermoso. Me mordía los labios para no besarte (vos también, me dijiste días después).

—Te quiero mucho, mucho —fue lo que te dije.
—Te amo y quisiera volver el tiempo atrás —fue lo que te quise decir.

Y te fuiste, acelerando por Juan B Justo. Yo volví al velorio, estuve un rato más.

A los pocos días me mandaste un mensaje, que me extrañabas mucho. Que una amiga tuya se recibió y estaba el novio, y que vos habías soñado mil veces con la escena de recibirte, y que en todas estaba yo ahí al lado tuyo. Yo te dije que me ponía contento haberte cruzado y vernos bien, que eso es lo que quería explicarte cuando terminamos.

—No quiero arruinar algo tan lindo, quiero tener un buen recuerdo tuyo —te explicaba, mientras vos me decías que no podías entender cómo apostaba todo a tener un buen recuerdo en vez de jugármela en el momento.

Y nos cruzamos, y fue hermoso. Sin rencores, sin frialdad. Fue amor puro, mi amor.

—¿Ves? Cuando se termina bien, pueden pasar estas cosas —te dije.
—Nunca se termina bien.
—¿Y nosotros?
—Hay algo que no se terminó. No sé qué es, pero no se terminó.

Y no nos volvimos a hablar.

1 comentario:

Melisa dijo...
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