10/17/2016

El lugar en donde no le pegan a las mujeres

El calor de Río me despertó temprano. Eran las diez de la mañana, el aire acondicionado por alguna razón estaba apagado y mis amigos todavía dormían, consecuencia de habernos acostado muy tarde y muy borrachos. Sentía una leve resaca, esa que no duele, esa que sólo existe para confirmar que lo que pasó ayer fue real. Me cambié, me puse los lentes de sol y bajé a desayunar algo. “Bom día”, me dijo el portero, sorprendido de verme tan temprano.
Al lado del departamento en el que estábamos había un bar al que íbamos seguido. Hacía mucho calor siempre, porque no tenía aire acondicionado, el mozo no entendía español, portugués ni inglés (creo que era turco) y siempre te traía cualquier cosa, pero el frango era muy rico y la cerveza muy barata. Entré, saludé al turco que me ignoró completamente y me pedí dos cervezas. Una para el calor, la otra para tomar.
Era un día soleado, por lo que el bar estaba vacío y la playa de Copacabana llena. En el bar sólo estaba el Turco, una chica sentada del otro lado, a la cual veía de frente, y yo. Me bajé la primera cerveza de un trago, y empecé a tomar la segunda más tranquilo. La chica estaba tomando un whisky y comiendo un sanguche.
- ¿No es un poco temprano para tomar eso? -le pregunté.
-  Ou um pouco tarde -me dijo mezclando portugués con español.
- Igual no importa tanto la hora. ¿Venís de bailar o de trabajar?
- Os dois.
Me hizo reír y ella se río también. Tenía los dientes más blancos yo que haya visto.
- ¿Trabajás de bailarina? -le pregunté.
- Eu sou prostituta -me respondió.


Las cervezas pasaban más rápido que la mañana. Yo ya estaba entonado mientras ella parecía intacta tras su cuarto whisky. Por afuera pasaba cada vez más gente rumbo a la playa.
- ¿Você ta de férias? -me preguntó.
- ¿Férias?
- De vacaciones -me dijo en un perfecto castellano.
Le conté que sí, que estaba con unos amigos y que era de Buenos Aires.
- Eu adoraria conhecer Buenos Aires.
- La ciudad de la furia. El castellano lo hablás muy bien.
- I also speak english, et certains Français -me dijo y me sentí un pelotudo.
Me contó, sin que le preguntase, que estudiaba psicología, que le faltaba poco para recibirse. Que tenía un hijo, que vivía en la Rocinha y que trabajaba de prostituta sólo para poder pagarse la carrera y ayudar a su madre, quien cuidaba de su hijo por las noches. Me preguntó qué hacía yo.
- Trabajo de administrativo, nada divertido.
- Não, do que você trabalha não. O que você faz…
- A veces escribo.
- Você é escritor -me dijo sonriendo.
Me preguntó qué estaba escribiendo y le conté acerca del último cuento que trataba de escribir. Soñaba con una amiga, soñaba que teníamos que encontrar un lugar muy importante pero que no podíamos. Cuando me despertaba trataba de contarle, pero no la podía ubicar por ningún lado, y me aterraba la idea de que haya quedado atrapada en el sueño.
- ¿O que vocês procuravam?
- ¿Procuravam?
- ¿Qué buscaban?
- No sé, todavía no lo decidí.
- Eu sei o que procuravam -me dijo y se puso a llorar.

 El alcohol ya se había hecho dueño de mi cuerpo entero. Me movía lento, torpe, me trababa al hablar. Ella parecía cada vez más entera. Habíamos pasado un rato en silencio, sin decirnos nada. Nunca sé qué decir cuando alguien llora. Me contó que, en Brasil, los hombres son muy violentos con las mujeres. Que a su ex pareja lo había abandonado por eso, pero que él de vez en cuando aparecía y le pegaba.
- O homem que bate em mulher é um covarde -me dijo, con la frente en alto.
Me mostró las piernas, tenía quemaduras hechas con cigarrillo. Su ex pareja se emborrachaba y la marcaba, como si fuese de su propiedad. En la espalda tenían moretones, pero eran recientes. Me explicó que algunos clientes también se creían su dueño por pagarle algunos reales y le pegaban, así porque sí.
A los pocos minutos pagó lo de ella y lo mío. “Eu convido”, me dijo. Se levantó hasta donde yo estaba y me miró fijo a los ojos.
- Muita sorte com a sua história, escritor -me dijo dándome un beso en el cachete y acariciándome el pelo.
Siguió caminando hasta salir del local y alcancé a preguntarle.
- No me dijiste qué era lo que buscaba en mi sueño.
- Eu te falo, mas você tem que prometer que me vas a llevar.
- Te lo prometo -le dije.
- Buscaban el lugar en donde no le pegan a las mujeres -me dijo en un perfecto español.

2 comentarios:

BarbiSch dijo...

La verdad es que te quiero comentar hace unos días que me encantó pero no encontré ninguna forma ni canchera ni creativa. Me encantó.

Alma vacía dijo...

Como no entro nunca, cuando entro, tengo que leer todo lo tuyo atrasado. De todos los que leí, éste fue hermoso. Fue el que me llegó. Me dibujaste imágenes grises con fondos coloridos. Es por ahí lo tuyo...
Siempre es un placer leerte.
Un abrazo que cruza el charco.