6/24/2016

Hoy puede ser un gran día

Me acuesto tarde y borracho, me despierto temprano y con resaca. Me quedé dormido otra vez, la puta que me parió. Ni un mes que trabajo y ya estoy llegando tarde. Tres colectivos pasan vacíos y ninguno me para, pienso que si pasa uno más y hace lo mismo le reviento el vidrio trasero de un cascotazo. Busco una piedra, no hay ninguna. Me para el cuarto, viene lleno de gente. Llego tarde, tengo mil cosas para hacer. Trato de llamar a la facultad, no hay caso. No atiende nadie. Mando varios mail, tampoco tengo respuesta. Me dieron de baja administrativa por atrasarme en los pagos. Por fin me puedo comunicar. Debés $ 13.400, me dice una chica muy tranquila. Tengo ganas de mandarla a la mierda. Le explico que recién ahora conseguí trabajo, que voy a ir pagando $ 5.000 por mes hasta cubrir la deuda. Me dice que no, que si quiero que me den de alta y poder rendir tengo que pagar, mínimo, $ 8.400. Le explico que si pago eso me quedo sin plata para vivir. Hace un sonido como diciendo y a mi qué carajo me importa. Corto y puteo en voz alta. Me escucha mi jefe, me pregunta qué me pasa. Nada, nunca me pasa nada. Hago todo mal, la mañana es eterna. Llego herido al mediodía. Compro un sanguche de milanesa y una Coca. El sanguche está horrible, la Coca no tiene gas. ¿Algo más? Pasa el rato, pasa la tarde. Recién son las dos, siento que el día es eterno. Me quedo solo en la oficina. Entran mil llamados, no me dan las manos. Estoy a punto de colapsar. Mi novia se enoja por algo, mi mamá por otra cosa. Un amigo no me para de hablar de no sé qué mierda. Estoy a punto de revolear todos los teléfonos contra la pared. Seis meses sin trabajar no me alcanzaron, necesito cien años. Me llama mi jefe, me pregunta en qué ando. Le digo. Me dice que eso no es importante, que me ponga con otra cosa. Me pregunta si hice algo que era muy importante. Me olvidé, la concha de mi madre. Falta media hora para irme. Tengo ganas de mandar todo a la mierda. Pero entonces me acuerdo que debo trece lucas de la facultad, y no se cuánto del banco. Trato de respirar profundo, me convenzo de que tengo que aguantar un año y medio más. Año y medio, pienso. Y abro esto, y me pongo a escribir. Rápido, fuerte, con bronca. Y así como así, todo pasa.

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