2/05/2015

Esta noche no, por favor...

Me siento sobre un banquito algo alto. Sirvo una cerveza recién sacada del freezer en un vaso de medio litro. Le doy un trago, siento el frío recorrerme la garganta. 

Tengo los ojos bobos, lentos, cansados de mirar. Los cierro y escucho. Risas cruzadas que vienen desde el comedor. Mi novia, sus amigas, mis amigos, gente a montones. Me siento ajeno. Le doy otro trago a la cerveza y sé que no voy a poder parar. Otra vez.

Vuelvo a donde estaban todos. Están borrachos, están drogados. Me dan asco. No por eso, yo estoy igual. No sé por qué, empecé lo que no puedo parar y me siento solo. Los escucho reír y no entiendo sus chistes. Los pienso idiotas. Se ponen serios y me piden una opinión. No sé de qué hablan. Tomo otro trago, todos me miran como esperando algo. Siempre esperan algo que nunca llega, nunca doy nada. Trago saliva.

- Jesús me puede chupar bien la pija -contesto casi gritando.
- Pero lo de la revista fue por Mahoma -me responde una chica que no sé quién es.
- Es la misma mierda -le contesto mirándola a los ojos.

Todos ríen menos mi novia, que me clava la mirada porque sabe qué quise decir. O, mejor dicho, sabe todo lo que tengo para decir.

La noche sigue, igual que siempre. Cerveza, faso, pepa.

Me siento solo.

Hago algunos comentarios más, sarcásticos, que se esconden detrás del humor absurdo aunque cada vez más a la luz, cada vez más violentos. En el último ya casi nadie ríe y me miran raro.

Me levanto y vuelvo a la cocina, a tomar solo otra vez. Llega mi novia atrás mío:

- Esta noche no, por favor -me dice en voz baja.

La mando a la mierda, le digo que estoy cansado de que me limite, que me deje hablar de lo que yo quiero y como yo quiero. Me responde que no hablo, que grito, que insulto. Se da vuelta, enojada, y cierra la puerta de la cocina de un portazo.

Y entonces, cuando por fin vuelvo a estar solo, pienso. No me molesta eso, todo eso que le dije es mentira. Me molesta la gente, el ruido, los pelotudos. Quiero estar solo. Necesito escribir y hay tanto ruido que no se puede. Agarro una servilleta, saco una lapicera que siempre tengo en el bolsillo y titulo:

"Esta noche no, por favor".

No, no puedo. Mucho ruido, demasiado. Muchas risas tras comentarios vacíos de sentido. Personas vacías. Necesito estar solo. Soy solo. Puedo compartir cosas, muchas, pero en momentos limitados. Ahora no es uno de ellos.

Me miro el brazo, tengo un tatuaje:

"Wish you were here", dice.

¿Por qué me lo hice? ¿Quién y dónde desearía que estuviera?

Y me doy cuenta, que me lo hice para mí mismo. Yo desearía que el verdadero yo esté acá, conmigo. Que me cuide, que me hable al oído cuando desbarranco y lastimo a la gente que quiero, que me ayude a superar todo esto.

"Wish you were here", susurro en voz baja.

Me miro en un vidrio espejado. Nadie vino a rescatarme. Estoy solo.

Me sonrío, y pego otro trago, sabiendo que la noche va a ser larga.

1 comentario:

Alma vacía dijo...

Me pasan varias de esas cosas. Me pasa no poder parar. Me pasa la soledad.
Joder, sólo un post y ya te tuve cariño.