11/05/2013

Un jour nous aurons Paris

Estás durmiendo y yo escribiendo, se invirtieron los roles.

Gracias por haberme hecho feliz durante todo este tiempo, al menos todo lo que mi cuerpo y mi mente soportaron. Perdón por no haber aguantado más.

Te aviso, tardíamente, que me llevo todos tus escritos que, en forma directa o indirecta, hablan de mí. Perdón por esto también, pero los necesito conmigo.

Sabés mi predilección por La Generación Perdida antes que cualquier otra cosa, así que voy a recurrir a Fitzgerald para explicarte lo que intento decir. Él juraba que se podía acariciar a la gente con palabras. Y eso hiciste vos, y te voy a estar eternamente agradecida por tratar de salvar mi alma. Me amaste, a través de tus manos y de tu boca, pero por sobre todo de tus palabras. Las que dijiste, las que escribiste y las que nunca llegaste a enunciar.

Perdón por joderte la vida más de lo que la tenías antes de conocerme.
Ojalá, algún día, encuentres la paz que tanto te merecés.
Si no es así, abrí el cajón y vení conmigo. Te voy a estar esperando.

Algún día tendremos París.

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