10/20/2013

Primavera V

(de Vélez, Vino y Vos).

Me enseñaste a estar en paz, con los demás y conmigo mismo. Ya no uso la ironía ni el sarcasmo para desmerecer a otros. Aprendí a respetar, a comprender y aceptar.

Desde que aprendí (me enseñaste) todo esto que vivo más tranquilo, en paz (por más que suene repetitivo). Ya no estoy enojado con nadie, no le guardo rencor a nadie y espero, de corazón, que les vaya bien a todos aquellos que hasta hace algunos meses no podía ni ver.

Como vos, que tenés un amor tan grande que sos capaz de ver al tipo que te cagó la vida (porque te la cagó, porque creo que nadie aguantaría lo que aguantaste vos) y sonreírle, abrazarlo y decirle que todo está bien, que el tiempo pasó y que hoy le deseás lo mejor.

Como cuando recién hablábamos, que te contaba mis ganas de pegarle a un pibe por una gilada:

- Ay, Nico, no lo puedo creer... Vamos!

"Nico, no lo puedo creer" decís siempre que te hacés la enojada, para hacerme entrar en razón. Y estirás la e, como si fueses cordobesa, y a mi me da ternura y me hacés reír.

- Cada vez que escucho 11 y 6 me acuerdo de vos.
- Debe ser por la otra vez que viniste a casa, que bajé a abrirte y me quedó pegada de arriba y la seguía cantando a los gritos. Vos me dijiste que estaba mal vestida, maldito.
- Eso es mentira, dije que estabas vestida como para salir a correr. Estabas hermosa.

Me llegan mensajes repentinos tuyos y me hacen sonreír. Pocas cosas me gustan más que alguien que se sonríe solo, leyendo algo.

- Va a ser feo verte y no poder abrazarte o darte un beso porque están todos.
- ¿Y si nos abrazamos y no nos importa?

1 comentario:

Die dijo...

qué lindo, me alegro Paolin.
abrazo forte!