6/03/2013

Tanto que no puedo respirar...


Tengo una amiga a la cual se le murió el novio hace un par de años. Y digo novio porque no le encuentro la palabra adecuada, ya que recién empezaban a salir. Cruzó las vías sin mirar porque las barreras estaban altas, pero un tren de carga le arrancó la vida. Creo que todavía la familia está en juicio.

A veces, cuando nos emborrachamos, me cuenta de aquellos días cuando él todavía vivía. Lo que hacían, cuánto lo quería. Se cuelga en detalles que le parecen hermosos, y yo la escucho en silencio mientras hago varios fondos blanco.

Ayer fui a su casa. Me llamó muy tarde, yo ya estaba durmiendo. "Perdón, sé que es tarde, ¿querés venir? Compré Heineken por vos". Me levanté sin chistar y fui. Nos quedamos tomando y fumando toda la noche en la terraza. Nos reímos muchísimo, tocamos temas banales. Antes de irme, salió el tema de este chico. Fuimos y vinimos por caminos conocidos, hasta que soltó algo que nunca me había dicho, y que yo nunca había pensado.

"¿Sabés qué es lo que más extraño? Todo lo que no le conocí. Es raro, ¿no? Extraño algo que nunca tuve".

Y ahí fue cuando, entre lágrimas, empezó a contarme que extrañaba la calma que tenía en un viaje a Córdoba que nunca hicieron, la borrachera que se agarraron en un bar al que nunca fueron, el abrazo que se dieron cuando su San Lorenzo nunca salió campeón. Contaba que extraña los defectos que jamás llegó a criticar, ya que las virtudes se las sabía de atrás para adelante.

Enseguida cortó el relato y las lágrimas (nunca le gustó llorar). Me miró y me dijo "soy una maricona, y vos un pelotudo por dejarme ponerme así", me abrazó y se empezó a reír. Siempre fue orgullosa.

El sol marcaba que eran las nueve de la mañana, así que la saludé y me volví caminando para rescatarme. Pensaba en lo que mi amiga me había dicho. Me volví muy triste, sinceramente. Me costó horrores dormir, y una noche después me sigue costando. Pienso en cómo te pueden arrancar una parte de tu vida, en cómo te arrebatan lo que tuviste y lo que nunca llegaste a tener, lo que recién ahora entiendo que debe doler el doble.  Pienso en el dolor que debe sentir y en cómo le debe aflorar en días completamente aleatorios.

Pienso, siempre pienso. Es muy triste extrañar lo que nunca tuviste, el anhelo de algo que nunca pasó.

(mientras escribía esta última frase pensaba "imposible que esta frase sea mía", hice memoria y recordé al gran Joaquín, así que lo cito: "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió", aunque él se refiera a otra cosa).

1 comentario:

Die dijo...

"Y ahí fue cuando, entre lágrimas, empezó a contarme que extrañaba la calma que tenía en un viaje a Córdoba que nunca hicieron, la borrachera que se agarraron en un bar al que nunca fueron, el abrazo que se dieron cuando su San Lorenzo nunca salió campeón. Contaba que extraña los defectos que jamás llegó a criticar, ya que las virtudes se las sabía de atrás para adelante."

Ay el nudo en la garganta.