5/03/2013

Mejor hablar de ciertas cosas...


Hoy, cruzando un paso a nivel subterráneo, vi a un hombre mayor que cargaba dos grandes bolsas. Parecían ser muy pesadas, por lo cual iba subiendo de a una por escalón, paraba y subía la otra, y así sucesivamente. La gente le pasaba por al lado, torciéndose para no tocarlo, siguiendo su rumbo. No le pregunté si quería ayuda, lo miré, le agarré una bolsa y le ayudé a subirlas.

"Gracias", escuché mientras seguía mi camino.

Una señora me frenó y me dijo "todavía quedan almas sensibles".

Seguí apurado, estaba llegando tarde. Encima llovía, eso me pone de mal humor. Llegué a la parada, el techo estaba todo ocupado y la gente en la fila tenía paraguas. Todos, menos yo, que siempre fui muy boludo con salir preparado cuando llueve. Se largó, muy fuerte. Me estaba mojando mucho. En eso, siento que la lluvia ya no me toca, miro para arriba y veo que un paraguas me cubre. Doy media vuelta y veo que la misma señora que antes me había hablado, se había colocado junto a mi en la fila y estaba compartiendo su paraguas conmigo. Le iba a decir algo, pero su sonrisa cómplice dio a entender todo.

1 comentario:

Die dijo...

Qué dulzura!!