4/18/2013

Nota del 18 de Octubre de 2011


Ayer soñé despierto, tuve una visión del edén.

Era un día espléndido, de esos donde el sol brilla por sobre las nubes que parecen dibujadas a mano. Salíamos de la facultad de La Matanza con Bruno y Ro, habíamos aprobado un parcial de Procesos socio-históricos con siete. Fuimos a la esquina, Carlitos nos estaba esperando para tomar unas cervezas. Nos quedamos un rato largo tomando y debatiendo sobre fútbol, para que luego cada cual se vaya a su casa. Al llegar a la mía estaba esperándome Xena, jugaba un rato con ella y me tiraba a dormir la siesta. Me levantaba cerca de las seis y enfilaba directo hacia la plazotela de Versailles. Ahí me esperaban mi hermano y mi primo, habían preparado unas jarras de vino y estaban con la garganta lista para ir a la cancha. Después de un rato largo enfilábamos hacia el Amalfitani, estallaba de gente. Le ganábamos dos a uno a Boca, con un gol de Cubero al último segundo. La gente deliraba, los dejábamos afuera de La Libertadores. Llovía como nunca por Liniers. Salíamos de la cancha y Juan B Justo era una fiesta azul y blanca, contraste total al velorio al que se encontraba sometida La Boca. Me iba directo para la casa del Pela, ahí me esperaba junto con Emi. Tocaban Cobarde para Amar mientras la cantábamos a los gritos, comíamos papas fritas y tomábamos cerveza. Nos pasaba a buscar el Pitu en auto, íbamos a un boliche moderno donde había señoritas que ofrecían amor al primer cruce de miradas. Volvíamos de día, riéndonos de nada. Al llegar a casa estaba solo, mientras una sombra en el espejo confirmaba la presencia de alguien que ya no está. Yo le sonreía tiernamente, el espejo devolvía la sonrisa, y me iba a descansar por el resto de mis días.

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