3/12/2013

Sos vos el que no puede comprometerse con nada, el que ante cada adversidad escapa por donde llegó. A la primera que tus sentimientos o deseos no encajan con la realidad salís corriendo a buscar refugio en cualquier cosa que te haga evadir la realidad que te toca vivir, al menor por un rato. Sabés que eso no va a durar y que cuando pase va a ser todo mucho peor debido a la caía, entonces volvés a esa ilusión de solución, una y otra vez, sin saber que mientras más alto trepás más fuerte caés.
No querés ser feliz, es a la única conclusión a la que llegué después de tantos años de vivir esto. Es una historia conocida que cambia de transcurso, pero jamás de final. El final sos vos, claro. Todo termina en vos.
No sabrías qué hacer si todo te sale bien, no podrías controlarlo y, por ende, tampoco soportarlo. Todo lo que no cabe en tus manos te es completamente ajeno. Necesitás alimentar tu visión pesimista de la vida. Necesitás un par de excusas para justificarte. A vos, a tus ideas, a tus poesías, a tus melodías en piano, a tus noches sin dormir, al alcohol. En fin, justificar todo aquello que rige tu vida y por lo cual sacrificás el bienestar, ese que es posible aunque vos lo niegues desde la teoría.

Cuando quieras ser feliz, acá te voy a estar esperando.

Te amo.

2 comentarios:

Madera dijo...

Cuando quieras estar feliz...

Paolo Maquerni dijo...

No lo escribí yo, claro está.