3/10/2013

De domingos, casas ajenas y quebradas!

Me había dicho que era la última vez, creo que bardeé. "Te había dicho que era la última vez que te aguantaba algo así, y mirá como estás". Mis oídos se hacen nulos ante sus insultos, me duele demasiado todo como para entender algo. "Sos un hijo de puta, andate de mi casa". Me levanto y me tiemblan las piernas, me cuesta coordinar los pasos. La corro de mi camino, empujo la puerta y entro al baño. Llego a mirarme al espejo para ver en qué me convertí durante la noche, me devuelve una imagen devastada. Caigo abrazando al inodoro. "¿Así te importo?" No mezclés las cosas, pendeja. Lanzo absolutamente todo. Lo que tomé, lo que no comí, lo que no dije y lo que me está gritando. Lo escucho, lo padezco y lo vomito, junto con todo lo demás. Esto sirvió de algo, al menos ya no tengo esa sensación horrible. Agua, y fría por favor. "Quiero que te vayas, pero ya". Si no sintiera que me estoy muriendo ya me hubiese ido. La luz me dispara a través de la ventana, debería haber comprado cortinas más gruesas cuando se lo dije. Nunca tuve espacio en esta casa, ni en su vida. Ella lo va a negar, pero siempre fue así. No es que mienta, no, ella lo cree así. "¿Esto soy en tu vida, Lucas? ¿Qué soy en tu vida?" No sos más que treinta hojas tiradas por ahí, pero si te lo digo te vas a enojar. Los movimientos a esta hora no son lo mío. El agua ayuda mucho, siento que algo me vuelve al cuerpo poco a poco. Aunque treinta hojas es bastante hoy por hoy. No, no lo va a saber valorar, mejor no se lo digo. "Andate ya, por favor..." Ya está llorando. No soporto que llore por absolutamente todo, llegué a creer que tiene algún defecto físico que le facilita las lágrimas. O quizás sea una manipuladora en ese sentido también. "Abrime y me voy", nunca me dejó tener llave porque se sentía invadida y ahora se queja. Causa y consecuencia, hermosa. "¿Así como así te vas a ir? ¿Sin más?" Quién te entiende, por dios. Sí, chau, me voy. Me fui. Las calles parecen desiertas aunque el sol brilla y el calor acompaña. Los domingos les son ajenos a todo el mundo. Me voy a tirar en la plaza hasta que se me pase este malestar, sólo quiero descansar y que no me rompas más las pelotas.

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