2/24/2013

- No tomo más. Nunca más.
- Como me gustaría creerte eso...

Hoy me desperté mareado, miré al ropero y vi dos cabezas colgando. Me asusté muchísimo, el corazón empezó a latir con mucha fuerza y me tiré para atrás. Busqué con las manos los anteojos, me los puse y descubrí que en realidad eran mis gorras colgadas prolijamente de ahí.

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