12/09/2012

Tinta china


Todavía tengo la mano lastimada. Fue gracioso ver como la sangre brotaba de la herida, bajaba por mis dedos y terminaba en la lapicera con la que escribía. La sangre se confundía con la tinta, y tanto la hoja como el texto quedaban enchastrados de rojo. Había trazos en los que las palabras estaban escritas directamente con rojo, en vez de con el clásico azul.

MI CASA ES UN DESASTRE, MI VIDA UN POCO MÁS!

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