11/20/2012

Tocando fondo!


Lo bueno de tocar fondo es que no queda más que subir (subir y reír, decía una vieja poesía). Con el tiempo uno se acostumbra, se da cuenta que tener todo por perdido y nada por perder sirve para arriesgar, para que nada importe y hacer lo que uno quiera sin temor a las malas consecuencias (no hay nada peor que el fondo, es el final).

Lo malo de tocar fondo es cuando se rebota. Cuando se cae, y por la altura de la caída, rebotar y permanecer unos segundos sobre el suelo. Uno piensa que se recuperó de la caída, se empieza a sentir mejor, pero cuando volvemos al suelo duele dos veces. Todo duele más cuando la esperanza nos invade.

Muchos nunca conocerán esta sensación. Creerán estar deprimidos, pero siempre desde un tercer o cuarto piso, siempre con algo a mano. Yo conocí el fondo, te lo aseguro. Sé de lo que hablo. Es una sensación indescriptible, aunque no es para cualquiera

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