9/12/2012

Salto sin red!

Con sólo leer algo que escribí hace tiempo puedo reconocer el estado en el que me encontraba. Basta con reconocer un par de líneas para verme sentado escribiéndolas, y así saber el estado que acarreaba mientras lo hacía. Mientras leo deduzco si estaba triste, si estaba feliz, si algo me preocupaba, si algo me entusiasmaba, si quería que el tiempo pase lento, si quería vivir ese instante para siempre, si me sentía orgulloso, si me sentía devastado. En fin, basta con leerlo para saberlo. Es algo muy fácil. El problema viene en no reconocer mi estado a la hora de escribir dichas líneas, y entonces es ahí cuando no es mi cerebro el que habla, sino mi corazón.

No hay comentarios: