9/04/2012

¿Qué se siente la traición?



Me gustan las historias de amor con finales felices, desde siempre las encuentro sumamente atractivas. Recuerdo la historia de Lautaro, quien solía ser muy amigo mío desde la secundaria, y Florencia, su novia.

Por aquella época Lautaro estaba de novio con Florencia, hacía ya seis o siete años según recuerdo. La relación era perfecta, al menos para ellos. Era una relación un tanto común, típica, de esas que reflejan las comedias románticas que pasan por Telefé los domingos por la noche. Egresarse juntos, empezar una carrera cada uno por su lado, ahorrar y mudarse juntos, viajes y planes, y la rutina amorosa que tan contentos los ponía (aunque para ellos no era rutina, claro. Para ellos era el amor en su estado más puro).
Una tarde de Abril como cualquier otra, Lautaro me vino a visitar más contento de lo usual, su sonrisa de oreja a oreja era testigo de ello.

- Esta va a ser la noche, tengo todo preparado –soltó sin siquiera saludar. Por cierto, Lautaro tenía pensado pedirle a Florencia que concilien su amor en forma de matrimonio.
- ¿Estás seguro que es el momento? –le dije, como trayéndolo de nuevo a la realidad.
- Sí, por supuesto. Estoy esperando hace mucho y creo que no hay mejor momento que hoy, estoy muy feliz por todo esto.
- Tenés razón, seguro sale todo bien. Te felicito, y mucha suerte para hoy.

Lautaro se retiró demasiado apurado a causa de la emoción que sentía. Esa misma noche, y sin entrar en detalles del contexto, le propuso matrimonio a Florencia. Sin embargo, no todo salió como esperaba:

- No quería que llegue a este punto, pero no doy más. Hace tiempo que estoy saliendo con alguien más –disparó Florencia aniquilando todos los sueños de Lautaro.
- ¿De qué hablás?, ¿con quién?
- Perdón, pero no puedo seguir con esto.

El mundo de Lautaro se vino abajo junto a todos sus planes de amor que incluían a Florencia como protagonista. Esa misma noche, horas más tarde, vino a casa con el rostro bajo lágrimas. Hablamos un largo rato, y después nos quedamos toda la noche en silencio en medio de la oscuridad.

Lautaro siguió llorando el desamor de su amada por un largo tiempo según me contaron, y juró no para hasta averiguar quién había sido el culpable de no haber podido concretar su sueño con Florencia. Desde esos días me dejé de ver un poco con él, la tristeza y la obsesión que tenía formaron un abismo entre nosotros, y con el tiempo pasó a ser parte de mi pasado. La verdad es que fue todo muy confuso.

Hoy en día tengo cuarenta y cinco años, dos hijas mujeres y una hermosa esposa que me es fiel. Se llama Florencia.

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