6/22/2012

Siempre vas a ser lo mejor y nunca te voy a alcanzar!

En noches como estas me doy cuenta cuánto valdría un abrazo tuyo. No pido más que cinco minutos, en silencio y abrazados. Me daría cuenta que todas estas idioteces por las que me preocupo no valen nada. Desearía que vengas, como en aquel sueño, que me digas que todo esto es mentira, que nunca te fuiste, que era una broma y que te ibas a quedar para siempre conmigo. Y yo me enojaba tanto por esa broma, no encontraba razón para hacerme sufrir así. Y sin embargo te abrazaba tan pero tan fuerte, era tan feliz hasta que me despertaron. Esa vez me enojé, tal y como me enojé la última vez que te vi en casa. Me enojaba seguido con vos, pero siempre venías a pedirme perdón, hasta por lo que no habías hecho, y me dabas un abrazo... "Mi viejito", me decías. Y las tardes eternas sentado al lado tuyo tomando mate y comiendo galletitas. Tal vez tendría que haber prestado más atención a cada una de tus historias. Me gustaría que me vieras, quisiera saber si te decepcioné tal y como a todos, o si de verdad eras diferente y me querrías igual. Dejé el basquet, las matemáticas ya no son lo mío. Pero aprendí otras cosas. Ahora sé algo de política. Tenías razón, Menem era un ladrón. "Mi viejito", y un abrazo eterno tan cálido que me hacía sentir completamente lleno. No había amigos, no había mujeres, no había Vélez... eras vos, vos, vos, vos, vos y nada más que vos. Tal vez las cosas no se dieron como esperaba, pero no fue tan fácil seguir sólo. Ojalá que entiendas que siempre busqué lo mejor, por más que el tiro salga por la culata en la mayoría de los casos. Te necesito de verdad. Tengo que darte mil cartas, tengo que contarte diez mi cosas, tengo que escucharte cien mil historias. "Nunca te metas con una chica del barrio, por favor" siempre decías lo mismo, y recién hoy creo entender por qué. Siempre me decías que vos y yo eramos distintos, que algo nos unía. Que vos me querías más que a nadie en el mundo. Y era recíproco, nadie te llegaba ni a los talones, dentro ni fuera. ¿Cómo esperabas que siguiera después de eso? No tenías derecho a irte todavía. Me sentí sólo, mucho tiempo. Pero era chico. Hoy ya soy más grande, y esa soledad aflora desde adentro y florece a través del pecho como un sentimiento de dolor indescriptible. No me quedan más que una foto y un par de videos tuyos. Te veo y me llenás de orgullo, sos increíble. En uno se te escucha hablar, y se me hace inevitable llorar. En otro mirás a la cámara durante varios segundos, y confieso que como un nene pongo pausa y siento que te miro a través del monitor, siento que de verdad me estás mirando como si nunca te hubieses ido. Quiero que me vengas a tapar, quiero tomar mate con vos, quiero abrazarte, quiero dormir con vos, quiero que me cuentes de cuando estabas en el ejército, quiero que me escondas la moneda de un peso antes de ir al colegio, quiero que me digas que son mentiras los recuerdos del hospital, quiero que me cuentes lo orgulloso que estás de mi a pesar de todo. "Éste sí que vale, éste nos va a salvar a todos..." ¿Y si no era así?, ¿nunca pensaste que era algo que me iba a marcar y por ahí no podía soportar tanto peso? Quizás era mentira, quizás te confundiste. Me siento absolutamente sólo, no sirvo para nada. Un abrazo tuyo y algunas palabras lo remediarían tan fácilmente.

Te extraño más que nunca y no sé que hacer. Te guardo una carta más, ojalá que nos volvamos a encontrar!

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