5/28/2012

Tibia, chica fina...


A veces, como esta madrugada, me pongo a pensar en cómo cambiaron las cosas. Es cierto que hoy me sienta mejor, tenga más en claro las cosas y sea más feliz, aunque por momentos se me viene la idea de que todo esto es falso, de que sólo me siento más seguro, más resguardado y por eso me engaño creyendo un bienestar inexistente.

Otras veces siento que esto no me alcanza, extraño la adrenalina. El whisky con pastillas, la plaza de noche y contar estrellas. Los saltos del tren movimiento y burlarse de la muerte como un absurdo. Las piedras a los patrulleros y las piernas corriendo a toda velocidad. El corazón a mil, la obscuridad, el peligro, los dinosaurios, las cintas de correr, el agotamiento y el departamento prendido fuego como señal de hogar. Las excusas, la ironía aguda, las risas, las reflexiones, la filosofía, los pensamientos laterales, las maravillosas conclusiones y la paz.

No, basta. Así estoy bien, seguro y resguardado. Además, es cuestión de poner todo en una balanza (o al menos así dice alguien que quiero mucho), y hoy por hoy salgo ganando desde el vestuario.

Y entre la anterior línea y ésta me puse a ver fotos, sobre todo de una chica que se casó y tituló al álbum "sólo el amor transforma". Creo que es verdad, aunque sacaría el 'sólo'.

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