4/09/2012

Cartas de amor.


Tenía una facilidad envidiable a la hora de escribir cartas de amor, se le hacía increíblemente sencillo crear un vínculo entre dos personajes, o escribirle a alguien que ni siquiera conocía y hacerla lucir como el amor de su vida (probablemente todas tenían la misma destinataria, anónima por cierto) Un tardío día de Otoño sus compañeros de colegio descubrieron esta facilidad, luego de que él tuviese que leer un cuento en la clase de literatura, donde colocaba una de las mismas dentro del argumento.

Empezó como un favor, pero se convirtió en un negocio. No solo sus compañeros, sino que hasta chicos de otros cursos le pedían que escriba cartas para sus amadas a cambio de algunos billetes. Él escribía, encerrado en su habitación, mientras los demás disfrutaban del poder que generaban sus cartas en sus respectivas parejas. Jamás repetía una línea, tenía un sin fin de ideas a la hora de despilfarrar sentimientos en forma de tinta.

Un día se enamoró perdidamente y abandonó el negocio.
Nunca pudo escribirle siquiera una carta.

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