3/05/2012

Esperaría que te asuste...

... este instante de sinceridad (mi corazón, vomita su verdad)

Su pelo rubio, sus ojos verdes inmensos como dos limones, su miedo a los fantasmas. Es hermosa, y me encanta. ¿Y cómo llegamos hasta acá? No tengo idea, pero me gusta. Tengo la estúpida necesidad de necesitar verla todo el tiempo, de hablarle, de tenerla cerca. Y si supieras cuánto me gusta todo esto. Mi sonrisa al despertarme y ver que tengo un mensaje suyo, de saber que piensa en mí sin motivo alguno, simplemente porque sí. Ella, toda, todo... absolutamente todo me gusta. Desde lo más pequeño a lo más grande. El hecho de estar juntos, compartir una cerveza, hablar sobre política, hacerla reír, que me haga reír, abrazarla, besarla, ir a la cancha, compartir el mismo amor por algo tan lindo, un beso para festejo (y vamos Vélez que tenemos que ganar), el vino, la plaza, escuchar una canción y acordarme de ella, los malabares verticales que jamás voy a terminar de escribir porque siento que todo es poco para ella, ir de la mano, que me diga que me quiere, que todavía no sepa CUÁNTO la quiero. Son cosas que hacen que todo esto valga la pena, más allá de cualquier miedo, a todo o nada. Porque cuando estoy con ella me siento bien, por todo esto y mucho más, me siento protegido, no siento la necesidad de aferrarme a nada que me haga mal para poder seguir, siento que absolutamente nada me puede pasar, porque realmente nada más importa.

Si supieras cómo me hacés sentir...
Si supieras todas estas cosas (y muchísimas más también).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La clave está en el VOMITA.
Que cagona! A los fantasmas?. Pf.

Die dijo...

Me había olvidado de pasar por aquí, me hiciste sonreír (o me hicieron?).
Me encanta que la gente se quiera, y ver ese 'querimiento' o leerlo o escucharlo me hace bien, muy bien.
Un abrazo viejo! Y sí, te las doy: felicitaciones.