4/13/2011

A tocar, a manosear...

... a querer más que un nada más, ¡a desnudarte una vida de veces!


Los Auténticos Decadentes en el Luna fue el punto de encuentro para ambos. Después de tanto tiempo, por fin se volvían a ver... La vergüenza de Ella, tímida como siempre, fue rápidamente disipada por la actitud de Él, alterada enormemente por la ingesta de fármacos y alcohol.

Cada semáforo en rojo que separaba el pasado de la pasión fue la excusa perfecta para comprobar que el sabor de los labios no cambia con los años. Cada calle que cruzaban, era abrir una puerta más a lo que iba a venir, a amarse sin importar el qué dirán, a hacer lo que querían hacer esa noche, sin mirar nunca lo que había detrás.

Apenas llegaron, no habían ni entrado a la habitación que la ropa ya era cosa del pasado. Y en ese cuarto de un hotel de paso volvieron a amarse, bien supieron asesinarse en un colchón testigo mudo, sin importar lo que sucedía afuera... porque el afuera no existía.

Y en tan sólo en una noche recordaron cómo eran aquellos tiempos.
Y en unas pocas horas volvieron a ser felices.
Y al otro día, se olvidaron para siempre...

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